Por Miguel Santos
(Agosto 2008)
Me asomé a mis adentros, sólo vi viejos cuentos
y una manera insólita de sobrevivir
miré hacia todos lados dije: “Dios ¿qué ha pasado?”
“Nada muchacho
sólo eres un asalariado.”
Rodrigo Gonzalez
“¡Suba!” Está muy claro, terminaré madreado pero con el ego en alto al ir mañana por la calle. “¡Suba!” El ring se ve lleno de luz, todo lo demás parece mortuorio, como cuando dicen que ves a dios. Sólo tengo que aguantar los golpes durante tres minutos. Una madriza completa. “¡Usted es un va-lien-te!” El Capitán Rifado era uno de los púgiles con más ínfima categoría en la Asociación Universal de Guantes (¡AUG!). Jamás ganó una pelea en el ámbito profesional. Su mayor logro fue haber resistido los doce rounds cuando le tocó enfrentarse a el Cadáver Galindo, un futuro campeón welter da la ¡AUG!. “Seguro ya conoce las reglas, alguna vez lo he visto por aquí. Creo no hace falta volver a repetirlas.” El Capitán Rifado llegó a perder hasta los combates que estaban arreglados para que él ganara, el más comentado fue el que perdió en el segundo asalto con el Manitas Vega, otro de nuestros menos agraciados combatientes; tiempo después el mismo Manitas declaró que sólo estaba marcando los golpes y que su intención era seguir así hasta dejarse caer en el cuarto round. Hasta ahora ha sido imposible saber qué ocurrió aquella noche, el video ha sido analizado por los especialistas una y otra y otra vez. “Treinta segundos y nuestro joven talento parece no querer ya nada.” Después de un breve retiro del ambiente, el Capitán ahora se divierte madreando aficionados que buscan ganarse unos cuantos pesos. Hay quienes dicen que ahora está en su mejor forma. Muy pocos se mantienen de pie los tres minutos y el que lo logra, gasta con dolor un paquete de aspirinas y unas cuantas cervezas. “¡Un minuto cuarenta y cinco segundos! Este muchacho parece un costal, pero no se cae!” Pelear con un boxeador que se midió con los profesionales o es una locura o casi una proeza. Ya veo mis pómulos hinchados y la cara sorprendida de Tere. Ya casi no puedo mantener la guardia. “¡Dos minutos veinte segundos! Cuide sus dientes compañero, su novia los va a extrañar” A pesar de todo puedo pensar que el Cadáver Galindo fue un gran boxeador y que frente a mí se halla uno de sus sobrevivientes. Pinche Capitán. A pesar de todo puedo pensar. El juego de pelota, en la cuadra, iniciara a las ocho de la noche. Habrá posada en la casa de los Mon. ¿O eso fue ayer? Es en la Quinta. San José, el niño y los peregrinos. “¡Dos minutos cuarenta y cinco segundos, nuestro héroe al parecer tendrá que visitar al dentista!” A pesar de todo, sigo pensando. K.O K.O. K.O
miércoles, 3 de septiembre de 2008
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