miércoles, 3 de septiembre de 2008

- BAJO UN CIELO DESPEJADO.

Por Miguel Santos
(Junio 2008)

Una estrella guardó sus ojos en el mar y descubrió que su reflejo se bamboleaba, pensó: “en cualquier momento podré caer”.

Un pelícano, raro pirata que dormía durante el día y salía de cacería por la noche, miró la tremenda agitación de la estrella y se abalanzó sobre ella. Una flecha escita rasgó el aire mientras la cara de su víctima permaneció inmóvil.

El estruendo no se hizo esperar, el cielo marino se partió en salados fuegos y la colisión se proyectó hasta el fondo del cosmos.

Instantes después, el monstruo despegó victorioso cargando en el hocico el corazón de la blanca princesa, convertido en pescado y tambaleándose de frío.

El silencio volvió a reinar la noche, mientras Neptuno en su viejo y descuidado trono sentía otra vez que le habían robado a una de sus hijas. “¿Dónde está mi tridente, dónde están los antiguos héroes?”.
Los Escitas fueron un pueblo antiguo de Europa, se ubicaban al norte del Mar Muerto y eran famosos por tener a los mejores arqueros de la época.

No hay comentarios: